Caja Negra

Aún puedes abrirla
Dec 09
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Vertices y aristas

Obsecionado con los vértices y las aristas, seguí avanzando.
Ya estaba bien entrada la noche mientras volvía a casa envuelto en esa oscuridad protectora, y sentía el frio aire colandose por debajo de mi remera.

Pude volver por el camino de siempre, pero lo hice por uno nuevo. Tal vez en un intento furtivo de sentir el agitado latir del misterio urbano corriendo por mis venas impacientes, en busca de algún nuevo ángulo, o de una salida del laberinto.

Las calles parecían muertas, aunque solo estuvieran dormidas. Y la luz de la luna reflejada en los adoquines formaba una trama de destellantes nudos por enfrente y por debajo mío.

Cada pared, cada farol me hablaba en susurros complices mientras mi mente caía cabalmente en el presente. Nació entonces en mis entrañas un palpitar enloquecedor al contemplar esos rincones desde mi insaciable curiosidad, buscando encontrar alguna respuesta a eso que creía estar buscando. ¿Pero qué era?

Respiré hondo y traté de disfrutar el singular momento. Me relajé y seguí adentrandome hacia la oscuridad de la noche, hasta desaparecer en ella…